Santiago Iñiguez, Decano del Instituto de Empresa Business School.
Mañana, 3 de octubre, y después de 40 años de negociaciones, se espera que se inicien las conversaciones formales para negociar la integración de Turquía como futuro miembro de la Unión Europea (UE). La oposición manifestada recientemente por varios miembros, explícitamente Austria, ha generado una crisis en el proceso. Esta semana, el Parlamento Europeo ha solicitado extemporáneamente a Turquía que asuman su participación en el genocidio de miles de armenios, hace 90 años, y que reconozcan como estado a Chipre, uno de los miembros más jóvenes de la UE. Para lograr una solución de última hora, los ministros de asuntos exteriores europeos se reúnen en Luxemburgo al tiempo de escribir estas líneas, intentando alcanzar un acuerdo plausible para todas las partes. Nadie puede razonablemente negar que Turquía ha cumplido todas las condiciones impuestas por Bruselas al comienzo de este proceso. Y lo correcto y beneficioso para Europa es continuar como estaba previsto.
Turquía es uno de los países signatarios del Acuerdo de Bolonia. La calidad de su sistema de educación superior ha mejorado significativamente en la última década, y actualmente comprende 53 universidades públicas y 19 privadas. El país tiene todavía pocas escuelas de negocios pero algunas de ellas han alcanzado reconocimiento internacional y atraen cada vez más estudiantes extranjeros. La educación on-line también ha crecido de forma importante en años recientes. Ciertamente, la progresiva internacionalización de las universidades turcas está contribuyendo a modernizar el país y, dada su localización geopolítica clave, puede convertirse en polo de atracción para muchos países del Este de Europa y del Medio Este.
El Primer Ministro Turco ha advertido a los miembros de la UE que se enfrentan al test ácido de probar si Europa es una "potencia global o un club cristiano".
Las palabras son desafortunadas y pueden azuzar inoportunamente el debate acerca de la inclusión de Turquía en Europa. Pero espero que se interpreten como unas declaraciones espontáneas al comienzo de unas difíciles negociaciones.



















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